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Belleza, dolor y lucha en Memoria Gráfica del Exilio Chileno Por: Virginia Vidal Gigantesca “L” negra en fondo azul ilustra la tapa de "L" Memoria Gráfica del Exilio Chileno 1973-1989 (Ocholibros editrores, 2009), de Estela Aguirre y Sonia Chamorro, con prólogo de Ariel Dorfman e introducción de Hernán Soto. Como dicen las autoras, este libro “contiene imágenes del exilio que representan fragmentos de la de la historia aún no contada”. Es un libro de dolorosa belleza. Cada uno de sus elementos resultó de la creación en el desgarramiento, en la pérdida, en el sufrir amasados con esperanza y voluntad de lucha. Ariel Dorfman interpreta a muchos lectores al describir con absoluta sinceridad la conmoción que éste le produjo: “Iba a ser fácil. Eso me dije cuando me lo pidieron, que sería fácil escribir un prólogo para un libro sobre el exilio chileno. […] Lo que no esperaba era lo que pasó cuando me puse a leer este texto que ahora, en efecto, estoy prologando. No esperaba sentirme de nuevo sumido en el desamparo de lo que significó la salida de Chile, la tragedia no solo mía sino de un continente, el trauma de no reconocer sílabas, ni colores, ni colinas, ni el olor de la marraqueta, aquellas noches en que sabía lo que estaba sucediendo en algún sótano del país en ese mismo momento y no había nada que pudiera hacer, nada, absolutamente nada, para detener ese crimen repetible. No estaba preparado cuando empecé a leer este libro, para que se me llenara la cabeza de una oscura algarabía de recuerdos y dolores; y la verdad es que me es casi imposible ponerme ahora, en este instante, a transcribir algunas ideas compactas acerca de lo que vivimos y lo que aquellas vivencias expresan, aclaran y exponen sobre la vida nacional y las formas múltiples con que la cultura adentro y afuera creció ante el desafío”. Como lo expresa Hernán Soto en su introducción, este libro “Sin pretenderlo, es un puente de doble dirección entre el pasado y el tiempo nuevo que llega con desafíos muy distintos. Acumula memoria, imágenes, testimonios de alegría y dolores y estudios específicos, junto a consideraciones que revelan los mecanismos ocultos utilizados por la dictadura para intentar legitimar ante la comunidad internacional el exilio chileno y el rechazo a aceptar el retorno a una patria que se les negaba”. Tanto es así que en cuanto aparecieron las listas de chilenos a los que se les quitaba la “L”, retornaron por millares. Anteriormente estas autoras, junto a Carmen Correa, publicaron La mirada de lejos. Libros y tesis escritos por chilenos desde el exilio. 1973-1989 (separata de la revista Ratón de Biblioteca, ARCIS, 1999), una bibliografía de más de un centenar de autores que clasificó casi mil cien libros editados en treinta y siete países (cabe recordar que cuando la SECh se hizo parte del juicio contra Pinochet, publicó una lista de más de ciento treinta poetas y escritores exiliados, junto a los asesinados y muertos). Una sola muestra de la gran obra literaria la da la colección de la revista “Literatura del exilio”·que por años dirigió David Valjalo. Un puño en relieve que da volumen a una malla metálica, del escultor Ricardo Mesa (muerto después de retornar), cuños y etiquetas en el collage de Guillermo Deisler (muerto en exilio); las lágrimas del rostro estampado en un sobre de correo aéreo que pintó Carlos Vásquez, son la síntesis plástica y poética de ese tiempo, cuando las cartas y las llamadas telefónicas eran los cordones umbilicales que unían a los exiliados con su país. Reproducciones de afiches de obras teatrales, de actos políticos, de llamados al boicot a las exportaciones de la dictadura, cuadros, murales, carátulas de discos, portadas de novelas, poemarios, ensayos, fotografías, facsímiles de pasaportes, de páginas de diarios son algunos de los elementos que enriquecen este bello libro: testimonios elocuentes del hacer creador de los expatriados y de su lucha incesante contra la dictadura. En esta lucha se empeñaron muchos que no pensaron ni siquiera en jubilaciones ni ahorros para la vejez. Es inevitable asociar algunas reproducciones de importantes obras del Museo de la Solidaridad “Salvador Allende” con la labor que cumplieron los artistas y buena parte del exilio impulsando los museos de la Resistencia en el que jugaron papel fundamental Miria Contreras, la Payita, y Carmen Waugh. Esta labor no reconocida contribuyó a enriquecer el Museo que hoy lleva el nombre del presidente Allende. Volver a: Portada < -------------------------------------------------------------------- -----------------------------------------------------------------> Volver a: Los años del terror y la resistencia |
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