“SER ENAPINO SIGNIFICABA PERTENECER A LA MEJOR EMPRESA DEL PAÍS”

Héctor Tejada

Un testimonio sobre el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) y su construcción empresarial.
ENAP surge a principios del 40 por  iniciativa de la CORFO, tras la instalación en Magallanes de un grupo de ingenieros en minas, debido a antecedentes que indicaban que en la zona podría producir petróleo, lo que derivó en el descubrimiento de yacimientos en 1945 y que cinco años después, la empresa pasara al Estado.
En esa época los trabajadores tenían prohibición de formar sindicatos porque ENAP era una empresa estratégica, entonces se  decidió crear  organizaciones zonales y  constituir una entidad nacional.
Lo que se concreta con el 1° Congreso de los Trabajadores de ENAP, desde donde surge el Comando Unido de los Trabajadores del Petróleo,  que reúne a representantes de  Magallanes,  Valparaíso Tarapacá, y Santiago. Al que luego  se sumaron Concepción y  los terminales de  Linares, San Fernando y Antofagasta.
ENAP contaba con  5.000 trabajadores y el Comando integraba a más del 97% de ellos, conformado  por  obreros, administrativos  y profesionales. En los hechos, solo los gerentes, administradores y jefes de departamentos no pertenecían a la organización.
Sin embargo, para todos laborar para el Estado, era  culturalmente lo mismo que hacerlo para toda la sociedad chilena. Esta fue la base de la fuerte identidad de los trabajadores con la empresa. Ser “enapinos” significaba pertenecer a la mejor empresa del país, puede sonar chauvinista pero era así, lo sentíamos así.
Estas circunstancias y el trabajo visionario de obreros e ingenieros  que imaginaron  una organización como el Comando Unido de los Trabajadores del Petróleo, permitió  tener   distintos  niveles de participación y que único, que los agrupara a todos en un plano de absoluta igualdad sindical, tanto así, que el primer presidente del Comando fue José Arias, obrero de la Refinería de Concón.
Otro elemento de unión fue que el Comando nacía para entregar beneficios sociales y económicos, pero también se planteaba la defensa del petróleo y sus derivados como propiedad del Estado, así como el permanente desarrollo de sus actividades como el transporte marítimo nacional e  internacional.
Coadministración de la empresa
A poco tiempo de haber fundado el Comando nos  preocupaban las dificultades que tenía  la compañía para contratar ingenieros debido a los bajos sueldos. Analizamos la situación y advertimos que el gerente general, quién dicho sea de paso estuvo en ese cargo por casi 30  años por su extraordinaria capacidad, ganaba poco y como era el salario más alto en ENAP, su efecto hacia abajo era demoledor.
Entonces, recurrimos al  Presidente de la República,  Jorge Alessandri a quien le pedimos  un aumento de sueldo para el gerente y de esa forma, descomprimir la escala de remuneraciones. Él nos recibió en La Moneda y si bien le pareció extraña nuestra petición,  acordamos presentar una nueva escala de sueldos.
Luego, cuando asumió Eduardo Frei Montalva, llegamos a un acuerdo con los diputados democratacristianos, para presentar un pliego de peticiones sin reajuste económico, a cambio de coadministrar la empresa.
Coadministración que se expresaba en su directorio, lo que permitiría aplicar  la política petrolera que nos inspiraba. Pero Frei tuvo temor a lo que podría pasar en otras empresas del Estado,  porque en su opinión no tenían el grado de madurez  necesario.
ENAP fue la primera empresa  que tuvo un director surgido desde los trabajadores y un  pliego económico con una huelga de cinco días. Logramos la administración del sistema de bienestar. También, implementar becas de educación básica y media en base a las notas,  a la situación social y la participación  de los padres en el gremio. Así como entregar becas a los estudiantes universitarios y de instituciones técnicas.
Asimismo, en marzo se otorgaba ayuda escolar por hijo, equivalente hoy día a unos $300.000, junto a una beca mensual a estudiantes secundarios y universitarios.  También, conseguimos cubrir el 100% los costos de salud, becas para trabajadores, un plan habitacional con cobertura del 70 % y préstamos de hasta un sueldo sin interés. Es importante mencionar que la empresa no podía por si sola entregar ningún beneficio  sin  acuerdo del Comando.
Al  mismo tiempo el Comando acordó reuniones bimensuales con la gerencia general para revisar  la marcha de la empresa,  lo que le permitía a la dirección tener una visión más real del trabajo en  terreno y a los dirigentes, conocer los planes de la compañía.
Lo anterior no significa que no existieran problemas y situaciones complicadas, pero en general tratábamos que las quejas se atendieran a tiempo para evitar los conflictos.
Una asamblea de 600 personas, realizada en noviembre del 69, en Concón, se abocó a preparar el pliego de peticiones que se presentaría en enero de 1970. Sabíamos que teníamos que prepararnos para el ascenso al gobierno de Salvador Allende, y asumir responsablemente una participación mayor de los trabajadores en la conducción de ENAP.
Esto se podía plantear frente a un auditorio de todos los colores políticos y de mayoría  independiente, todo ello, gracias a los principios y valores que la organización de los trabajadores había logrado instalar en  casi todos nosotros. Todo fue borrado por la dictadura. Quedará para otra oportunidad conversar como vivimos en ENAP  el Gobierno del Presidente Allende.

 

Hector Tejada. Dirigente nacional y miembro de las comisiones técnicas del Comando Unido de los Trabajadores de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), entre los años 1960 y 1973. Trabajó en la clandestinidad contra la dictadura. Es presidente de la Confederación Gremial Nacional de Ferias Libres, Persas y Afines, ASOF-CG y de la Unión Nacional de Organizaciones Gremiales de la Micro Pequeña y Mediana Empresa y Empresarios chilenos, UNAPYME.

 

FacebookTwitterGoogle+Share